Lucas 4.1-13

Las tentaciones de Jesús

Predicación de Rubén:

  • Muy pocas personas levantan la mano al decir que han sido tentados.
  • Intercalar la deidad de Jesús y la humanidad de Jesús. No debemos empequeñecer la humanidad de Jesús.
  • Para Jesus esto fue una prueba real. Así se identificó con nosotros.
  • Jesús fue al desierto para ser tentado.
  • Las tentaciones pueden ser legítimas.
  • Adán y Jesús. Adán estaba rodeado de todo lo que necesitaba y pecó. Jesús sin embargo, en una posición diametralmente opuesta, no cae.
  • Adán desobedeció para “vivir” y Jesús obedeció para morir.

El propósito de la tentación.

Podría ser que el orden de Lucas sea adrede para formar un quiasmo? Dicen que el de Mateo es el orden original.

Orden quiasmico con las propuestas de Satanás.

  • Si eres hijo de Dios: Haz algo que lo demuestre. Piedras en pan.
  • Si quieres los reinos de la tierra adórame
  • Si eres hijo de Dios: Haz algo que lo demuestre. Tírate y sobrevive.

Orden quiasmico con las respuestas de Jesús

  • No solo de pan vive el hombre.
  • Solo adorarás a Dios
  • No tentarás a Dios

Este orden quiasmico puede comunicar la idea de que Cristo es realmente el hijo De Dios y merece adoración. Una demostración que sucede a lo largo de todo el libro de Lucas. Quizá lo que trata de demostrar Lucas es que incluso el propósito soberano de la tentación es la adoración de Dios.

Cómo se lucha contra la tentación

Solemos pensar que la tentación viene de fuera y que se lucha con herramientas internas, pero la realidad es que la tentación viene de dentro (Stg 1.14-15) y se lucha con herramientas externas (1 Cor 10.13 y He 2.18)

La oración en la tentación.

La Biblia nos anima a orar para no entrar al momento de la tentación: Mt 6.13, 26.41, Mr 14.38 Ap 3.10. Esto significa que Dios lo puede evitar pero de nosotros nace el deseo de no querer estar ahí. También nos dice lo poco deseable que es estar en la tentación para el creyente. He 2.18, 4.15 nos muestran que Cristo está ahí con nosotros pero también nos habla de la dificultad que es salir victorioso de la tentación. Por eso es un escenario muy poco apetecible para el hijo de Dios.

He 2.18 es trascendental. Nos demuestra que contra la tentación no se lucha, sino que se pide auxilio. Más bien, que la manera de luchar es pedir auxilio a Cristo.

Tenemos entonces a Dios:

  1. Ayudándonos antes de entrar en la tentación. Le pedimos a Dios que nos evite estar ahí. Mt 6.13
  2. Socorriéndonos durante la tentación. Cómo Cristo pasó por lo mismo, él nos puede socorrer. He 2.18
  3. Defendiéndonos cuando fracasamos en la tentación. En nuestro pecado, Dios nos recibe, es nuestro abogado. 1 Juan 2.1-2
  4. Recompensándo cuando triunfamos en la tentación. Stg 1.12

El cuerpo de Cristo en la tentación.

A toda esta teología se le puede dar una vuelta más de tuerca cuando tenemos en cuenta que la comunicación con Dios se complemente con la relación comunitaria con la iglesia. (Gálatas 6.1-2) Todo lo que le comunicamos al Padre también lo podemos compartir con el cuerpo de Cristo para que nos ayude, tanto antes y durante la tentación pidiendo ayuda, como después de la tentación confesando las derrotas o celebrando las victorias. Esto no es excluyente, es complementario.


Publicado

en

por