Confesión y adoración

  1. ¿Qué es adorar?
  2. ¿Cuál es nuestro propósito? -> Transformarnos a la imagen de Jesús. Sobre todo, como cuerpo de Cristo.
    1. Dios, sobre todo, quiere y se deleita (se goza) en que hagamos lo que Él quiere y lo que Él quiere que hagamos es lo mejor para nosotros. y lo que él quiere es que seamos como Él es.
    2. El propósito de Dios para la iglesia es tener la estatura de Cristo (Efesios 4.13) recuperar la imagen (2 Cor. 3.18), hacernos participantes de la naturaleza divina (2 Ped. 1.4) y unirnos eternamente con la trinidad (Juan 17.20-23)
  3. Así que ¿qué es adorar? -> Adorar es participar del proceso de transformación. Por qué?
    1. Porque nada agrada más al creador que su criatura cumpla su propósito.
    2. Transformación = Santificación -> La santidad humana es la condición de ser apartado para el servicio y la adoración de la deidad.
      1. Te conviertes en lo que adoras. El Salmo 115.4-8 es un ejemplo de ello. El proceso de adoración implica la transformación progresiva del ser al que adoras.
        1. Si te apartas/an para la diosa de la fertilidad eres prostituta sagrada. Deuteronomio 23.17 “En Israel no deben haber hombres santos ni mujeres santas” El propósito de ser apartado para YHWH es ser como YHWH. Esto es la santidad humana. 
  4. Antes de resolver la gran pregunta -> Nuestra transformación es individual pero, sobre todo, colectiva.
  5. La pregunta entonces es: ¿Cómo adoro? ¿Cómo me transformo? ¿Cómo crezco?
    1. Tienes carencias -> Encuéntralas. Marcos. Compárate con Jesús.
    2. Te arrepientes. -> Artículo de Efraín.
    3. Confiesas tu pecado a Cristo y a su Cuerpo. Otra forma de decirlo mejor: PIDES AYUDA.
      1. ¿Por qué confiesas?
        1. Porque el cuerpo debe enterarse de tu pecado, porque el ES en el cuerpo es la herramienta de santificación. (1 Tes. 5.11, Efesios 4.12,15-16, Romanos 14.19, 1 Cor. 14.12)
        2. Porque la gracia de Dios es un regalo inmerecido intencional y sólo reconociéndote no merecedor puedes recibirla.
        3. Porque si no, no podremos romper el velo de hipocresía que reina en nuestras iglesias. En este caso la hipocresía es lo contrario a la confesión.
    4. Recibes la gracia.
    5. Aceptas la gracia.
    6. La gracia transforma.
    7. La transformación adora a Dios.

——————————————

Preguntas iniciales

  1. ¿En qué consiste la adoración/alabanza en las iglesias?
    • En cuanto a la adoración, lo peor que puede hacer una iglesia es decir cosas como “el grupo de alabanza” o “ahora vamos a tener el tiempo de adoración”. Porque este lenguaje establece la música como adoración y la música NO ES principalmente adoración.
  2. ¿Qué es la adoración?

Qué es la adoración

LA ADORACIÓN ES: Principalmente, en su esencia, transformarse a la imagen de Jesús. Y principalmente como comunidad.

  1. ¿Cuál es nuestro propósito? PROPÓSITO -> Fuimos creados a su imagen. No sólo Adán, sino toda la humanidad. Génesis 1.26-27. y 1 Cor. 15.48-49. Pero esa semejanza se rompió por el pecado.
    1. Principio bíblico: Dios, sobre todo, quiere y se deleita (se goza) en que hagamos lo que Él quiere y lo que Él quiere que hagamos es lo mejor para nosotros. [Y este “mejor” es muchísimo más de lo que alcanzamos a entender (Efesios 3.20)] y lo que él quiere es que seamos como Él es.
    2. Faltar al propósito divino y no buscar la imagen de Dios implica el mismo problema que la mentalidad transgénero.
  2. Como esa imagen se rompió, El propósito de Cristo es restaurarnos a su imagen: De forma individual, pero sobre todo como iglesia. 2 Cor. 3.18. 
  3. Esto significa que somos participantes de la naturaleza divina: 1 Ped. 1.4
  4. Y que el cuerpo (comunidad, humanidad) finalmente tenga la estatura de Cristo. Efesios 3.4-16
    1. ¿Puede un individuo ser como Jesús? No hay indicios de que esto sea posible de manera individual (Romanos 3.10, Romanos 7.17-19), pero sí como iglesia (Hechos 2.41-47)
    2. Parece más fácil que seamos como Cristo entre todos, pero es más ambicioso. No sólo te preocupas de ti, sino de todos.
  5. De este modo estaremos plenamente unidos entre nosotros y con la trinidad. Juan 17.20-23
    1. Tomate un tiempo para flipar.
  6. Todo esto es posible por la fe que acepta la gracia. Y sin fe no se puede agradar a Dios. Hebreos 11.6

¿Qué opinión crees que tiene Dios de las expresiones de adoración que no tienen esto como base? ¿Qué crees que piensa Dios acerca de los que le “adoran” y no se están transformando?

Una pista -> Isaías 1.11-15.

Sabiendo que la transformación es la esencia de la adoración, la siguiente pregunta parece obvia ¿qué hago para colaborar en mi transformación?e igual de importante ¿qué hago para colaborar en la transformación de otros?

El Ciclo de la adoración.

  1. Ya eres creyente, el ES está tratando contigo y procurando tu transformación. Así que empieza el ciclo.
    1. Tienes carencias, áreas en tu vida que no funcionan, cosas en las que no has madurado, pecados recurrentes. El ES, las otras personas y tu propia introspección van descubriendo estas áreas. El ES te lo hace ver con tu ayuda y la de los demás, te convence de pecado (Juan 16.8)
    2. Entonces te arrepientes y confiesas tu pecado a Dios. Pero (y aquí viene el elemento que la iglesia actual ha decidido olvidar) CONFIESAS tu pecado a alguien que es parte del cuerpo de Cristo. No lo haces porque necesitas que el perdón de esa persona te salve (como piensa la iglesia católica) eso no tiene sentido, tu salvación está conseguida no por ti, sino por la sangre de Cristo, el ES vive en ti y te garantiza la vida eterna. Lo haces porque la herramienta de edificación es el cuerpo de Cristo. (1 Tes. 5.11, Efesios 4.12,15-16, Romanos 14.19, 1 Cor. 14.12, Romanos 15.12)
      1. Sólo hay algo más horrible que descubran tus pecados escondidos. Que no los descubran.
      2. El problema de la hipocresía. Con hipocresía no hay reconocimiento, sin reconocimiento no hay confesión ni arrepentimiento. Sin esto es imposible recibir la gracia que transforma. Sin esto es imposible agradar a Dios.
      3. La confesión te hace vulnerable y más aún, te deja a merced de la otra persona. La confesión te convierte automáticamente en inmerecedor.
    3. El objetivo de confesarse es recibir la gracia. (Efesios 4.29) La necesidad del hijo de Dios es procurar en todo momento recibir la gracia de Dios a través de su cuerpo (obviamente esto no significa pecar adrede Romanos 6.1-2). No te preocupes, vas a pecar aunque no quieras (como Pablo) y durante toda tu vida van a haber áreas de tu vida que necesitarán crecer y áreas inmaduras. (¿cuántos años se necesitan para ser como un dios infinito? infinitos)
    4. La gracia debe aceptarse. Es casi tan difícil confesar un pecado horrible o una conducta pecaminosa como aceptar que la respuesta sea la gracia. Pero es la única forma que tenemos de llegar al siguiente punto.
    5. La gracia transforma. Y esto es un misterio, y es una transformación que no está bajo nuestro control. Quizá podamos entender los mecanismos de la ley para transformar la conducta (castigamos a los niños, prohibimos, ponemos normas para que su conducta sea adecuada) pero parece que los mecanismos de la gracia para la transformación están ocultos a nuestros ojos. Parece que es un terreno preeminentemente del Espíritu Santo. Parece que la gracia nos maleduca. La gracia, al ser aceptada, despierta el deseo natural de correspondencia servicial, sentimos la necesidad de corresponder. El que recibe y acepta la gracia ama, no porque se sienta en deuda, no por obligación sino porque ha sido amado. (1 Juan 4.19)
    6. La transformación en sí (como hemos visto) adora a Dios. Cumplimos su propósito, nos hemos acercado más a la imagen de Cristo porque:
      1. o hemos crecido en nuestra vida cristiana
      2. o porque hemos hecho a otro crecer.
    7. Y esta transformación es el detonante de toda una multiforme expresión de adoración y, como no, de más gracia (1 Pedro 4.10-11). Esto es una bola de nieve que provoca más transformación y más adoración y gloria a Dios. Aquí también puede entrar la música, el servicio, la oración, y todas las expresiones que te puedas imaginar.
  2. Esta es la vida del hijo de Dios, la vida del ciudadano del Reino de Dios. Este es el ministerio de Cristo. Esto es reconciliar al mundo con Dios. (2 Cor. 5.17-20)
  3. Solamente dentro de este ciclo de adoración/transformación tiene sentido la expresión de alabanza que conocemos actualmente y cualquier otra expresión.

Publicado

en

por