Mateo 3.1-12, Marcos 1.1-8, Lucas 3.1-18
Después de 400 años, Juan fue el primer profeta.
Las profecías de Isaías hablaban sobre una voz que hablaría del mesías en el desierto. No en el templo.
La historia de hisrael (pre-nuevo testamento) está dividida en Patriarcas, Jueces y Reyes.
Una de las cosas más importantes que anunció Juan es que el Reino de los Cielos estaba al alcance. Y también predicaba mucho acerca del arrepentimiento.
Cuando el pueblo de Dios caminaba guiado por Moisés, este les explicó cual era el principio básico de relación con Dios: La obediencia otorgará bendición y la desobediencia otorgará disciplina. El capítulo 28 de Deuteronomio es un listado de lo que sucederá si se obedece a Dios y lo que sucedería si desobedecían.
Dios promete también, que si su pueblo clama a Dios y se llevan a cabo estas cuatro cosas 4 cosas:
Se humillarán a si mismos. Conocimiento de su pecado.
Oran a Dios. Volver a Dios.
Buscan el rostro de Dios. Caminar en obediencia a su palabra
Se desvían de sus caminos perversos. Abandonar su pecado.
Entonces Dios les oirá desde el cielo.
A través del antiguo testamento, contínuamente, Dios está trayendo a su pueblo de la desobediencia a la obediencia y exortándo a su pueblo al arrepentimiento.
En este sentido, Juan es el úktimo de los profetas del antiguo testamento.
Daniel profetizó acerca de que cuatro imperios iban a gobernar el pueblo de Dios antes del Mesías (capítulo 7 de Daniel): Los Babilonios, los Medo-Persas, los griegos y los romanos.
La ropa que vestía Juan era la ropa que llevaban los profetas cuando anunciaban un mensaje de juicio de Dios. No tenía nada que ver con la ropa que solían llevar los sacerdotes. No participaba de los rituales y las comodidades y las riquezas propias de los sacerdotes. En definitiva, todo lo que involucraba a Juan se separaba definitivamente de lo que era el estamento religioso de la época. Él estaba llamando a la gente desde el sistema religioso al Mesías
Juan el Bautista no fue el inventor del bautismo. Cuando alguien quería adherirse a los Judíos e identificarse con el pueblo de Dios, tenía que pasar por un ritual elaborado:
Tenía que ser instruido en la ley mosáica
Tenía que ser circunsidado.
Tenía que realizar un baño ritual.
El significado del ritual era que alguien que estaba sucio, ahora estaba limpio y aceptable para convertirse en parte del pueblo de Dios. Este baño era llamado el bautismo.
Este bautismo cortaba a la persona de sus viejas relaciones y lo introducía en una nueva comunidad.
El bautismo lo separaba de sus viejos dioses y su vieja sociedad y los introducía en un nuevo Dios y una nueva sociedad. Por lo tanto, el bautismo significa un cambio de identidad. Esta es la raíz del significado de la palabra.
La gente que acudía a Juan se identificaban a si mismos como pecadores y querían identificarse con el Mesías, que era el salvador. Estas personas pasaban a formar parte de una comunidad caracterizada por su fe en el mensaje de Juan acerca de que el Mesías, que iba a quitar el pecado del mundo, estaba por llegar.
Muchos fariseos se acercaban a oír lo que Juan decía y ellos realmente pensaban que no tenían que ser limpios de ningun pecado, ya que ellos eran los descendientes de abraham. Pero Juan les llama generación de vívoras. Las vívoras era un animal impuro según la ley. Esta manera de llamarles debía haber sido un shock para los fariseos que confiaban en su propia justicia.
La gente que estaba ahí le preguntaban a Juan cómo podían demostrar un arrepentimiento real. Juan les dice que si tenías dos túnicas dale una al que no tiene y que había que hacer lo mismo con la comida. Así, de esa manera, varios grupos de personas le pregunta y él le contesta hablando de actos de misericordia, obediencia y justicia. En resumen, Juan les está diciendo que las palabras por si solas no bastan. El arrepentimiento real se demuestra con los frutos del arrepentimiento.
Con la fama que adquirió Juan, rápidamente se difundió el rumor de que él era el Mesías prometido, algo que el no tardó en desmentir, que él no era digno, siquiera de desabrochar las sandalias de sus pies.
El bautismo de Juan, era una señal temporal para identificarse. Juan apuntaba que cuando llegase el Mesías, Él iba a proveer de una manera permanente de identificación. Esa manera iba a ser el Espíritu Santo.
Ezequiel 36 y Joel 2
El espíritu Santo iba a llegar a las personas para empoderarlos con el requisito de la obediencia para recibir la bendición.
El Espíritu Santo se convertiría en la señal permanente de identificación con Jesús.
Juan se comparaba con Jesús como un siervo con su maestro y comparaba su señal temporal con la señal permanente de Jesús.
Juan también recuerda que el Mesías se identifica con el fuego.
Las tentaciones. Mateo 3.13-4.11. Marcos 1.19-13. Lucas 3.21-23 y 4.1-13. Juan 1.19-34
Jesús le pidió a Juan que le bautizara, lo cual asombró a Juan. El bautismo de Juan se basaba en el arrepentimiendo, pero si Jesús no había pecado (y Juan lo sabía) ¿Para que debía bautizarse? ¿Por qué se lo pedía?
Jesús le respondió que era para cumplir toda rectitud.
Jesús se estaba identificando con aquellos a quienes había venido a salvar.
El día de la expiación, después de poner la sangre en el propiciatorio, el sumo sacerdote cogía una cabra y ponía sus manos en la cabeza de la cabra y confesaba los pecados del pueblo sobre ese animal inocente. Simbólicamente, el sumo sacerdote estaba transfiriendo el pecado del pueblo al animal. Este acto de imponerle las manos era un símbolo de que el pueblo se identificaban a ellos mismos con su pecado.
Jesús era un símbolo del cordero del sacrificio y por ello era necesario que él se identificara con el pueblo y el pueblo con él. El bautismo de Jesús no fue un acto donde Él se arrepentía de sus pecados (pues no tenía) sino que era una manera en la que Jesús se identificó como el cordero y asumió la culpa de la humanidad.
Cuando Jesús se bautizó, sucedieron dos cosas muy importantes:
Los cielos se abrieron y el Espíritu Santo, en forma de paloma, descendió sobre Jesús. El antiguo testamento ya hablaba acerca de que el Mesías operaría a través del poder del Espíritu Santo.
Dios habla desde el cielo: Este es mi hijo, al cual amo, en el cual me complazco.
Esta era la total confirmación de que Jesús era el Mesías prometido.
Después de esto, Jesús fue guiado por el Espíritu Santo al desierto para ser tentado.
Los evangelios registran 3 tentaciones que recibió Jesús en el desierto:
Si eres el hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan. Satanás no está preguntando a Jesús si es el hijo de Dios, sino que lo da por hecho. Se podría dar una idea más exacta si se dijera: Ya que eres el hijo de Dios, convierte esta piedra en pan. No había nada pecaminoso en el apetito, ni en querer comer después de 40 días de ayuno, la tentación era más sutil. Jesús estaba actuando en total dependencia de su padre. Satanás le está pidiendo a Jesús que abandone esa dependenca para satisfacer su necesidad física por medio de su propio poder. Jesús le contesta refiriéndose a Deuteronomio: No sólo de pan vivira el hombre. Jesús hace una declaración importante: El ser humano no es sólo su cuerpo y también necesita sostener su interior y su interior sólo se puede sostener en base a la dependencia de Dios. (Su palabra)
Lo coloca en lo más alto del templo en la santa ciudad y le insta a que se arroje al vacío. En la primera tentación Jesús le dice que su existencia se basa en la dependencia de Dios. Ahora satanás le dice que si es cierto, que se tire al vacío ya que Dios le iba a rescatar. Satanás cita el Salmo 91.11-12 para apoyar su petición. Sin embargo, Satanás simplemente estaba poniendo a prueba lo que Jesús había dicho y Jesús le responde con Deuteronomio nuevamente: No pongas a Dios a prueba.
Satanás lleva a Jesús a una montaña alta y le muestra todo el esplendor de todos los reinos de la tierra. Le dice a Jesús que le daría todos los reinos de la tierra si postrado le adorase. Satanás tenía este poder porque fue transferido tras el pecado de Adán. El Padre tenía el plan de otorgarle a Jesús el trono por medio de la cruz. El ofrecimiento de Satanás no incluía la cruz. Y estaba impregnado por el deseo que siempre a invadido a Satanás: Ocupar el lugar de Dios y ser adorado como tal. Jesús responde otra vez con el libro de Deuteronomio: Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo serviras.
Juan nos dice que hay solo tres puertas a través de las cuales Satanás puede entrar en la ciudadela: La lujuria de la carne, la lujuria de los ojos y el orgullo de la vida.
Jesús demostró cual es el camino a la victoria en la tentación: La dependencia de Dios, la confianza en la palabra de Dios Y la obediencia a lo que Dios ha revelado en las escrituras.
Preguntas:
Juan el bautista criticaba a los fariseos y saduceos por pensar que su relación con Abraham los hacía suficientemente justos. ¿Eres tentado por la falsa justicia?
Juan dio varios consejos a los diferentes grupos que se acercaban a escucharle. Personas ricas, recaudadores de impuestos, soldados. ¿Qué le diría Juan a alguien en tu situación?
Jesús respondió a Satanás con pasajes de la Biblia. ¿Qué pasajes te son útiles a tí para responder a la tentación y resistirla?
