Adoración 1

La adoración es lo más parecido a un diálogo. Muchas veces no tenemos un diálogo sino que tenemos un monólogo. Así no puede haber relación. Para potenciar la relación debemos potenciar el diálogo. Con el monólogo nos sentimos desconectados.

Nuestra vida de oración/adoración sacamos lo que tenemos dentro, terminamos con un amén y se acabó. No solemos dejar tiempo para la respuesta de Dios. Parece que Dios no tiene su espacio en nuestro diálogo.

Y es verdad que es más difícil escuchar a Dios que hablarle. A veces vienen cosas a nuestra mente y no sabemos si es Dios quien nos habla. Pocas veces podemos experimentar que lo que “oímos” es a Dios realmente e innegablemente.

Escuchar a Dios requiere esperar. A veces esperar concluye en iluminación del ES.

Pero escuchar requiere tiempo, requiere silencio.

Lo más importante en nuestra adoración que es? nuestras palabras? nuestra sinceridad? el conocimiento? mi fe? Lo más importante no es nada de esto, sino lo más importante de la adoración es quién está al otro lado de la comunicación: Dios.

Por eso en lugares como el Salmo 55 el salmista ruega ser escuchado.

El Salmista no sólo busca una liberación sino una conexión. Una de las bendiciones mas grandes de la adoración y la oración es que Dios nos escucha. Y a Dios le gusta escuchar.

No sólo se busca la liberación a través de la expresión, sino la comunión.

A veces sólo buscamos a Dios para tener una solución que nos afecta. Esto no está mal, pero no es nuestra prioridad. Nuestra prioridad no es la solución, sino la comunión. Porque si sólo Dios soluciona, ignoraremos la comunión. Dios quiere que pasemos tiempo con Él.

En cualquier conversación debe haber entendimiento. Necesitamos saber el uno del otro. Dios sin duda nos conoce más que nosotros mismos, pero nosotros no tenemos ese conocimiento de Dios. Entonces, el estudio de la Escritura nos ayuda a entender a Dios y por tanto mejor le podemos adorar.

Muchas veces parece que en la adoración tratamos de buscar lo que más nos gusta a nosotros, pero tenemos que buscar lo que le gusta a Dios. B un

Por eso debemos tener tiempo de quietud y de estudio bíblico.

Debemos buscar lo agradable para Él.

Cuando nace la iglesia, lo hace con la estructura de una sinagoga. Con ese transfondo. La iglesia es el lugar al que acudimos para estudiar la Escritura.

Antes, los que iban a la iglesia se les conocía como los del libro.

Hoy en día vemos los textos en el cañón donde está proyectado. Esto está bien, pero a lo mejor deberíamos proyectar la cita y no el texto. Porque si en la iglesia la Escritura está cerrada, en las casas lo estará mucho más.

La Biblia en papel no es más santa.

En el móvil no sólo hay biblia, en el mismo sitio está lo bueno y lo malo. Cuando abro mi Biblia sólo hay bien de Dios. Cuando sale lo sano y lo profano del mismo elemento puede llevar a confundir y no dar importancia.

La idea no es imponer.

No se trata de que sea bueno o malo, sino pensar en si nos lleva a algo bueno o malo.

Tener la Biblia a la hora de predicar es comunicar sin palabras. Es dar el mensaje que lo que se está predicando proviene de la Escritura y no de uno mismo.

Debemos ayudar al cristiano a que sepa manejarse con su Biblia. Tenemos que buscar que las personas no se familiaricen con nuestras reuniones, sino con la Escritura.

Un vistazo a la creación:

(Gn.1:1) Tenemos una afirmación que refuta:

  • Al ateo: que dice que no hay Dios. Da por hecho que Dios existe.
  • Al agnóstico: que afirma que el ser humano no puede conocer a Dios.
  • Al politeísta: que adora a varios dioses.
  • Al panteísta: que afirma que “toda la creación es Dios”.
  • Al materialista: que argumenta que la materia es eterna y que no se crea.
  • Al fatalista: que afirma que no hay plan divino detrás de la creación y de la historia. 

Dios creó el universo:

Dios no creó el universo para añadirse nada a sí mismo, él es perfecto y completo en sí mismo y no necesita nada.

  • Dios hizo todas las cosas: Dios es antes de todas las cosas.
  • Dios hizo todas las cosas: Dios es más grande que todas las cosas.
  • Dios hizo todas las cosas: Dios es independiente de todas las cosas.
  • Dios hizo todas las cosas: Dios no necesita las cosas creadas.
  • Dios hizo todas las cosas: A Dios se deben todas las cosas.
  • Dios hizo todas las cosas: La Teología es la única cosmovisión adecuada para entender el universo.
  • Dios hizo todas las cosas: Martín Lutero “conocer a Dios es adorarle”. Toda revelación de Dios tiene que conducirnos y culminar en una doxología. La finalidad del conocimiento de Dios es adoración.

No podemos separar el conocimiento de Dios, de la adoración a Dios. La doctrina y la doxología van juntas.

  • La doctrina vaciada de adoración, viene a ser intelectualismo estéril: sólo conocimiento.
  • La adoración divorciada de la doctrina, degenera en emocionalismo superficial: lo que siento es lo que hago. Y nuestras emociones muchas veces no aciertan.
  • -Al estudiar la Biblia, dependiendo de la obra iluminadora del E.S., el ser humano culmina en una doxología al Dios de la gracia. 

Dios se da a conocer de varias maneras:

La revelación de Dios es progresiva. Al comienzo, los primeros patriarcas no tenían algo escrito pero la noción de Dios era bastante profundo. Progresivamente el conocimiento era mayor.

El síndrome de la lectura subrayada de la Biblia es que al final sólo leemos lo que nos interesa y encima lo sacamos de contexto simplemente porque es lo que más nos gusta. Es peligroso si no tenemos una visión global de la palabra de Dios.

  • Por su obra en la creación: (Sal. 19:1) Cuando miramos la cración, Dios está en la creación. En esta revelación no hay salvación, pero si hay un indicio claro de un creador. La creación nos lleva a entender al Dios creador.
  • Por medio de su palabra escrita: (Sal. 19:7)
  • De una manera muy especial en la persona de Jesús. (Jn. 1:18)
  • Por medio del E.S.: (Jn. 16:13) Jesús ha venido para que podamos conocer a Dios personalmente. Podemos ver en Jesús quien es Dios. Por medio del ES tenemos la revelación concreta. Tenemos todo lo que Dios quiere que sepamos de Él, y todo ello nos lleva a una doxología.

La adoración depende de esta revelación, y por ello está basada en la Teología.

Cuanto más conozco de la Escritura mejor puedo adorar. Tenemos que saber lo que Dios le gusta recibir de nosotros.

  • Todo fue creado por medio de él y para él”. (Col. 1:16)
  • De él, y por él, y para él son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén”. (Ro. 11:36) 
  • Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”. (Ap. 4:11) Lo natural de la creación cuando conoce a su creador es adorarlo.
  • Dios tiene que ser el objeto de nuestra adoración. (Dt. 10:21) Si no lo hacemos seremos nosotros el objeto de la adoración. Da igual lo que hagas, siempre pregúntate, ¿quién se lleva la gloria?

Puede que otras cosas te lleven a la adoración, pero siempre serán cosas que pasen primero por la revelación dada anteriormente por Dios. Debemos contrastarlo con Dios.

¿Cómo podemos promover la adoración? (Sal. 119:171; Sal. 119.4-7)

Cuando nos llenamos de Dios, cuando aprendemos de Dios, cuando vivimos esas verdades y somos transformados, entonces nuestros labios alabarán. Si metemos a Dios dentro de nosotros, nosotros adoraremos. Si queremos promocionar la alabanza, debemos enseñar sobre Dios. Promocionar el conocimiento de Dios es promocionar la alabanza.

Igual que nuestra respiración es entrar y sacar así es la adoración, Dios entra en nosotros, nos da vida y luego sale en adoración.

Conforme nos enamoramos de Dios y somos llenos de él, nuestra adoración es más expresiva.

Cuando admiramos terminamos imitando. La admiración inspira imitación. La fuerza de la iglesia no está tanto en el conocimiento, sino en la imitación.

La finalidad de nuestra relación con Cristo es imitar a Cristo. (Romanos 8.29) Es nuestro destino.

  • Alabar es elogiar, ensalzar, decir bien de alguien, y la alabanza es el conjunto de expresiones con las que se traduce al exterior ese elogio y entusiasmo. (Is. 43:21 Sal.102:18)
  • Alabar a Dios es reconocer su grandeza y proclamarla. No es suficiente que se reconozca la grandeza de Dios, hay que proclamarla. No basta contemplarla, hay que contarla a los demás. También la finalidad de la adoración es dar a conocer a Dios a otros.

(Sal. 67)

  1. La adoración se centra en: (v.1)
    1. En Dios = fuerte y poderoso (Gn. 1:1) (Elohim)
    2. En su misericordia, no lo merecemos.
    3. En su palabra, revelación. (Nm. 6:24-26)
    4. En su aprobación. (v.1b)
  2. Razones para la bendición: (vs. 2-4)
    1. (v.2) Para que sea conocido en la tierra su camino.
    2. (v.2) Para que sea experimentada su salvación en todas las naciones.
    3. (v.3) Para que todos los pueblos le adoren.
    4. (v.4) Para que se alegren las naciones en Dios. (Pr. 10:22)
    5. (v.4) Para que Dios controle y gobierne sus vidas. “Juzgarás y pastorearás”
  3. La respuesta: (vs. 5-7)
    1. (v.5) Adoración a Dios.
    2. (v. 6) La tierra dará su fruto.
    3. (vs. 6-7) La bendición de Dios recibida y experimentada. Cuando se nota que estamos enamorados de Dios, eso impacta. La convicción con la que contamos las cosas animan a los demás.
    4. (v.7) El temor de Dios. 

Una breve definición:

  • La adoración es la reacción del hombre a la revelación de Dios:
  • La revelación de Dios no deja pasivo e indiferente al ser humano: el hombre con gestos de admiración y expresiones de entusiasmo celebra la grandeza de Dios. 
  • Cuando Dios bendice al hombre le colma de sus dones y de su vida; cuando el hombre bendice a Dios es consciente de que es digno de todo reconocimiento y adoración.
  • Así, entre el Dios que bendice y el hombre bendecido se produce un encuentro íntimo de amistad: El encuentro más bonito que podemos tener con Dios. Esto es importante porque:
    • La bendición “desciende”, la de Dios hacia el ser humano:
    • La bendición “asciende”, la del ser humano hacia Dios.
      • Es un cliclo de bendición constante. La bendición nunca deja de bajar y de subir. Dios nos bendice para nuestra transformación, nuestra proclamación y la adoración.
  • Como el ser humano no puede hacer nada por Dios, le “ben-dice”, es decir, “dice bien” de Dios. 

Los del grupo de alabanza son levitas?

A veces sobre-enfatizamos la adoración congregacional. Pero la adoración está en todas partes de nuestra vida. Cuando compramos ropa a quién va a engrandecer? Todas las cosas que hacemos debe implicar la adoración de Dios.

La adoración va mucho más allá que cantar.

Cuanto más bendecimos más recibimos. En la economía de Dios, cuanto más se retiene más se pierde. Cuando vivo para adorar a Dios es porque he entendido que todo lo bueno proviene de Dios.


Publicado

en

por

Etiquetas: