5.6 Segundo juicio II

Y así que sólo quiero terminar haciendo un poco del caso judicial número dos al principio del capítulo cinco. El versículo uno habla de la destrucción de Jerusalén y la humillación del rey. Capítulo cinco, versículo dos, habla sobre el uso de Dios de un pequeño pueblo llamado Belén, Casa del Pan.

Ahora bien, cuando habla de Belén todo el mundo sabía que de allí había salido David, y dice: «De ti saldrá un gobernante», y así aparece esta profecía mesiánica que se repetirá en el capítulo dos de Mateo, versículos cinco y seis, donde se cumple esta profecía, y en el versículo cuatro este que viene se levantará y pastoreará – literalmente alimentará. Pastorear incluye alimentar – encontrar a las ovejas el pasto apropiado y aguas tranquilas para beber. «Estará en pie y pastoreará su rebaño», apacentará a su pueblo, «en la fuerza del Señor, en la majestad del nombre del Señor vivirán seguros, porque entonces su grandeza llegará hasta los confines de la tierra y él será su paz».

Así que en el libro de Miqueas, profecía para el Reino del Sur, se adelanta el aspecto mesiánico. Ya ha dicho que vendrá uno que abrirá el camino, que será un libertador, y será rey y será el Señor, y aquí dice: «Será gobernante, que vendrá desde antiguo», tal vez desde toda la eternidad, y pastoreará y creará la paz para el pueblo.

Vuelve al final del capítulo cinco para hablar de que en el futuro habrá destrucción de armas e ídolos, hasta que finalmente el pueblo de Dios dependerá de Él y sólo de Él. Dice en el capítulo cinco, versículo diez b, «Destruiré tus caballos, demoleré tus carros, destruiré ciudades, derribaré fortalezas, destruiré tu brujería, ya no lanzarás hechizos, destruiré imágenes talladas, piedras sagradas». Está diciendo que todo aquello de lo que dependías, todo lo que tenías como dios o ídolo será destruido.


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