6.7. Is. 6 La comisión de Isaías Parte 2

¿Qué acabamos de tener en el capítulo 4 y 5, pero el capítulo 5 en especial? Hemos tenido una serie de desgracias. Así que cuando llegas al capítulo 6 y dice: «Ay de mí», Se está poniendo en el mismo lugar que algunas de estas personas. El esta diciendo, «Yo merezco juicio,» y aqui hay gente que merece juicio. Estoy diciendo, «En la misma presencia de Dios lo primero que reconoce es su pecaminosidad. Pecaminosidad».

Hay algo en la santidad de Dios que nos hace darnos cuenta de que somos muy, muy indignos, y por eso estoy pensando, cuando estamos cantando acerca de la santidad de Dios a veces nos quedamos más callados cuando estamos cantando en lugar de gritar más fuerte porque tenemos razón. Él dice: «¡Ay de mí! Estoy arruinado!» Me pregunto si está pensando en el rey Uzías en este punto. Diciendo, «Oh no. No estoy tratando de ofrendar, pero estoy en la presencia misma de Dios, como Uzías cuando entraba al templo, y estoy impuro». «Soy un hombre de labios impuros; vivo entre un pueblo de labios impuros; mis ojos han visto al Rey, al Señor Todopoderoso».

Cuando dice «labios» creo que es interesante que los profetas suelen hablar algo de la boca. Moisés dijo: «No puedo hablar con el Faraón; tengo un pequeño tartamudeo aquí». Jeremías, Ezequiel, van a ser alimentados con rollos agridulces; es dulce para su estómago y luego se vuelve agrio, ¿me entiendes? Tiene que ver con la boca porque el profeta se da cuenta de que se le está pidiendo que hable, y creo que de alguna manera se da cuenta: «Si estoy en presencia de Dios tengo que hablar de esto, pero no puedo. No puedo; soy impuro».

Hay algunas cosas que yo probablemente no puedo decir en el pulpito; probablemente algunas cosas que tu no puedes decir, porque tu no has sido victorioso, o exitoso, o consistente en eso. Así que si te dijera: «¿Podrías subir y hablarle a la gente acerca de cómo ninguna palabra malsana debe salir de nuestra boca?». Dices: «Tengo el mal hábito de usar este tipo de palabras». Asi que te sentirias impuro; te sentirias indigno. El esta diciendo, «Hombre, no puedo hablar de esto,» y entonces el tiene un dia personal de expiación.

Un ángel va y saca un carbón vivo del altar – este es un atrio Celestial, un templo Celestial; toma este carbón, toca su boca, y dice: «Mira esto ha tocado tus labios y tu culpa ha sido quitada y tu pecado expiado». Dios reconoce que Isaías por sí mismo no es digno de servirle; necesita que sus labios sean tocados para que el pecado pueda ser expiado, y que las palabras correctas le sean dadas. Esto nos prepara para la segunda mitad de Isaías, cuando la nación descubrirá: «Oh, también se ha hecho expiación por nosotros». Así que este es un día personal de expiación para Isaías; es un llamado al ministerio donde Isaías, en el tiempo del Antiguo Testamento, tiene la seguridad de que los pecados pueden ser expiados, y que puede servir al Señor. «Oí una voz del Señor Dios que decía: ‘¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros? Y dije: ‘Aquí estoy; envíala’».

No hay demasiados hombres que respondan así: «Aquí estoy Señor; creo que una mujer sería buena para ir al campo misionero». ¿Te das cuenta de cuántas mujeres solteras en el pasado han servido al Señor en el campo misionero? No tantas como hombres solteros – quiero decir, no muchos hombres solteros lo hicieron como mujeres solteras. Las damas estaban dispuestas a responder, y es algo que necesitamos reconocer, que hubo gente que simplemente dijo, «Aquí estoy Señor; envíame». Pero creo que a veces le estamos pidiendo a la gente que se ofrezca como voluntaria pero todavía no han visto al Señor, y creo que en nuestras iglesias deberíamos pedirle a la gente que sirva al Señor; es parte de su responsabilidad. Pero a veces le estamos pidiendo a la gente que sirva al Señor por un sentido de culpa o un sentido equivocado, cuando lo que deberíamos estar haciendo es que la gente se ofrezca como voluntaria, «Quiero servir». Pero no creo que si realmente han conocido al Señor, que están tan interesados por lo que ahora tenemos que hacer que se sientan culpables, ya sabes como, «Tenemos 25 niños en nuestra guardería, y la semana pasada 3 de nuestros ayudantes fueron golpeados por los niños de 2 años, y necesitamos ayuda. Si tienes hijos, deberías estar ayudando allí». Yo pienso: «Sólo porque tengas hijos no significa que tengas el don de ministrar a los niños». Las personas que responden a las llamadas de voluntariado son las que tienen el don de ayudar. Ellos se ofrecerán como voluntarios para casi cualquier cosa, incluso si no están equipados para ello, incluso si no están dotados para ello, porque quieren servir. Asi que tu dices, «Hey necesitamos a alguien que estacione carros,» ellos levantan la mano; «Necesitamos a alguien que cuide adolescentes,» ellos levantan la mano. Que una persona se ofrezca voluntaria no significa necesariamente que esté cualificada para ello. Pero creo que si tal vez habláramos más de Dios, de nuestra pecaminosidad, de Su santidad, cuando Dios dijera: «Necesito algunas personas para servir», la gente estaría dispuesta a dar un paso al frente. Ahora bien, como somos humanos siempre podemos ser perezosos a veces, y por eso a veces necesitamos tal vez hablar con la gente y acercarnos a ellos.

Por supuesto, este es el trasfondo de todo el libro. El dijo, «Ve y dile a este pueblo: ‘Siempre escucha, pero nunca entiende.’» Él parece hablar de una manera muy irónica «Vas a hablar y no te van a escuchar Isaías». Ahora algunas personas piensan: «Bueno, esto es una profecía.» Yo no creo que sea una profecía, sino que está diciendo: «Sé cómo van a responder, así que quiero que vayas y hagas insensible el corazón de este pueblo».

Es decir, asegúrate de decirles la verdad para que su decisión se base en saber lo que está bien y lo que está mal. Ellos te rechazarán. «Entonces dije» – Versículo 11 – «‘¿Hasta cuándo, Señor, quieres que continúe este tipo de ministerio?’». Si yo soy Isaías estoy pensando como un par de semanas, un mes o dos; como que estoy dispuesto a ir y hablar con gente que no va a responder. «El Señor dice: ‘Bueno hasta que las ciudades yacen en ruinas sin habitante.’»

Quiero que vayas y describas la verdad a esta gente, Isaías, hasta que mi juicio haya venido sobre ellos. Ahora, por supuesto, una pequeña nota a pie de página que no tenemos escrita es: «Por supuesto, si se arrepintieran estos juicios no tendrían que venir». «Hasta que el Señor haya enviado a todos lejos» – Versículo 12, «Hasta que la tierra sea totalmente abandonada. Aunque una décima parte permanezca en la tierra» – la décima parte es un diezmo en el Antiguo Testamento. La primera vez que se menciona el diezmo es cuando Abraham está regresando de Dan en el norte, pasando por Jerusalén, o Salem en ese tiempo, y Melquisedec, rey de Justicia, está allí y le da un diezmo.

  • Diezmar es claramente parte del Antiguo Pacto; 
  • no es claramente parte del Nuevo Pacto. 
  • Dar es parte del Nuevo Pacto; dar en sacrificio es parte del Nuevo Pacto; pero en ninguna parte del Nuevo Testamento para los creyentes se declara una porción específica

Ahora, algunos de ustedes tienen iglesias que oran por los diezmos y las ofrendas, y ustedes, como miembros de la iglesia están de acuerdo en dar un diezmo o algo así; eso es un décimo; eso es lo que significa diezmo. Creo que solo necesitas examinarlo y decir: «Es parte del Antiguo Pacto». El Sabbath era parte del Antiguo Pacto; cuando tienes un Nuevo Pacto tienes un nuevo conjunto de reglas y regulaciones que lo acompañan.

Así que necesitamos examinar el Nuevo Testamento para averiguarlo. Ahora, no prediques esto en la mayoría de las iglesias o estarás en problemas porque, muchos de nosotros como pastores, no dejamos que la gente sepa que no tienen que dar el diez por ciento; ellos darán menos. Estoy diciendo que tal vez darían más. Si les dijéramos, «Diez por ciento no es lo que el Señor requiere; sacrificio es lo que El requiere». Ooh, a la gente rica no le importa dar el diez por ciento; dar con sacrificio no está cerca – y para una persona que no gana casi nada, el diez por ciento puede ser más sacrificio del que puede soportar.

Así que en nuestra iglesia no decimos «Igualdad de ofrendas», decimos «Igualdad de sacrificios»

¿Por cuánto tiempo? «Aunque quede una décima parte en la tierra, será arrasada». Lo que descubrimos es que esta décima parte se conoce como el remanente. El remanente. «Aunque quede un remanente en la tierra. Pero como el terebinto y el roble dejan tocones cuando son cortados, así la semilla santa estará en el tocón en la tierra.»

Dijo: «Aunque viene la destrucción, me reservo el derecho de preservar una pequeña cantidad, y te diré algo, la semilla santa está allí». ¿Dónde hemos tenido semilla anteriormente en el Antiguo Testamento? La semilla.

Génesis 3, «La semilla de la mujer». Así que esto aquí parece ser no solamente el remanente sino también la simiente, el Mesías, será preservado. ¿Será la disciplina de Dios tal que Dios no pueda traer a Su Mesías? No, El dice, «Terrible destrucción vendrá,» pero El va a preservar esa semilla en el tronco. Ya hemos tenido rama en el capítulo 4; lo vamos a tener otra vez.

Tenemos semilla aquí; estos son términos mesiánicos que traen carga teológica.


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