11.4. Hageo Parte 2

¿Qué hicieron? Realmente obedecieron. 

Te he desafiado a que mires a través de los profetas mientras hemos ido a través de este curso para averiguar: 

  • ¿fueron los profetas alguna vez exitosos? Muy pocas veces tenemos al pueblo de Dios diciendo: «Oh, Isaías, ¿quieres que hagamos eso? Claro, lo haremos». Siempre están disputando. 
  • Hay falsos profetas, falsos maestros que venían. 

Recuerda en Jeremías, dijo: «Oh, él escuchó, el rey Ezequías escuchó a Miqueas». Y le di mucha importancia. «Oh, finalmente. Alguien escuchó»

Tenemos otro aquí donde el profeta predica y la gente obedece.

Creo que es porque la gente ha regresado del exilio en el primer retorno realmente aman al Señor. Estaban dispuestos a vender cosas y volver. Un par de cientos de miles se quedaron allí. Sus corazones estaban en el lugar correcto. Pero se han desviado. Han empezado a ser apáticos y han postergado hacer lo que Dios quiere que hagan. Le puede pasar a gente buena como tú. Pero ellos obedecieron.

«Entonces Zorobabel, hijo de Salatiel, y Josué, hijo del sumo sacerdote Josadac, con todo el resto del pueblo», pueblo civil, religioso, remanente, «obedecieron la voz del Señor su Dios y las palabras del profeta Hageo, como el Señor su Dios las había enviado, y el pueblo temió al Señor». Tenían una actitud correcta hacia Dios. «Entonces Hageo, el mensajero del Señor, habló al pueblo con el mensaje del Señor: ‘Yo estoy con vosotros, declara el Señor’»

¿Había estado Él con ellos hasta ahora? De alguna manera, pero de una manera nueva van a experimentar Su presencia. Dios nunca nos abandona, pero cuando somos obedientes, cuando estamos en el centro de Su voluntad, experimentamos Su presencia de una manera muy singular. «Y el Señor despertó el espíritu de Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá»

Bien, ya sé quiénes son estas personas. No tienes que seguir dándome sus apellidos. Pero es como él quiere que sepamos. Esta persona, y esta persona, y… este es un evento histórico. «El remanente del pueblo. Y vinieron, trabajaron en la casa del Señor de los ejércitos, su Dios». Le temían porque Él es el Señor de los ejércitos. «El día 24 del mes segundo y del año segundo del rey Darío».

Las prioridades equivocadas conducen a la apatía y a la postergación de la voluntad de Dios. Desarrollaron una prioridad equivocada. Desarrollaron su propia comodidad y placer en vez del placer de Dios en Su casa. 

Las prioridades equivocadas resultan en una falta de bendiciones anticipadas

¿Piensas que todas las bendiciones van a venir cuando no estás dando la lealtad apropiada al Señor y dedicándote al Señor? «Fracasos pasados no tienen que prevenir obediencia futura». El pensamiento distorsionado te dirá que si fallaste antes, siempre fallarás. Si no pudiste hacerlo la última vez, no puedes hacerlo esta vez. Eso es pensamiento distorsionado. Dios puede cambiar eso. Dios puede cambiar eso.

Y lo que veremos en el resto del libro es que Dios honra su obediencia. Podrían haber puesto todo tipo de excusas; lo han hecho en el pasado. De alguna manera, el profeta de Dios les llega. 

El pueblo de Dios puede cambiar, y tú puedes ayudarlo. El profeta Hageo transmitió la Palabra de Dios, y ellos comenzaron a obedecer. 

Segundo mensaje. Subieron y bajaron y empezaron a edificar la casa, «En el mes séptimo y a los veintiún días del mes». En el primer capítulo fue en el sexto mes en el primer día. Ahora es en el día 21 del séptimo mes. «Vino palabra del Señor por mano del profeta Ageo. Habla ahora a Zorobabel, hijo de Salatiel, a Josué, al remanente, y di: ¿Quién de vosotros vio esta casa en su antigua gloria?». No sé cuántas personas levantaron la mano. Fue hace setenta años. Personas mayores. Y dijo: «¿Cuántos de ustedes vieron la casa en su antigua gloria? ¿Cómo la ven ahora?»

Tenemos esperanza pero podemos lidiar con la realidad. «Sé fuerte. Josué, sé fuerte y trabaja». Sed fuertes y trabajad «porque yo estoy con vosotros, declara el Señor de los ejércitos según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto. Os dije que estaría con vosotros, y estoy con vosotros. Mi espíritu permanece en medio de vosotros. No temáis. Porque así dice el Señor de los ejércitos: Aún dentro de poco haré temblar los cielos y la tierra y el mar y la tierra seca. Sacudiré a todas las naciones». Las cosas no van a continuar como hasta ahora. Voy a entrar, hacer un poco de rock ‘n roll aquí, «y sacudiré a todas las naciones para que los tesoros de sus naciones entren, y llenaré esta casa de gloria». Él dijo que sólo estamos usando algunas piedras rotas, la mejor madera que tenemos ahí arriba. Dios dice: «Tú haz tu parte, yo haré la mía. Algún día esta casa se llenará».

En hebreo, el deseado vendrá. El deseado es singular, vendrá es plural, así que no sabemos si se refería al Señor Jesucristo, el deseado por la gente -es posible- o a las cosas que el mundo desea, el oro y la plata. Así que la ESV aquí tradujo «sacudirá la nación, los tesoros de las naciones entrarán, el deseado entrará». «Llenaré esta casa de gloria, dice el Señor de los ejércitos. Mía es la plata. El oro es mío dice el Señor de los ejércitos. La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, y en su lugar daré paz».

Ahora no sé si él está hablando del Señor Jesucristo específicamente. Ciertamente el Rey Herodes va a traer tremenda riqueza a este templo. Creo que el punto es que no es tu responsabilidad construir lo que no puedes construir. Si no tienes oro y plata, no puedes usarlo. «Bien, obedéceme ahora con lo que tienes, y si haces tu parte puedes contar conmigo. Ya viste la casa en tiempos de Salomón. Va a haber una casa aquí en el futuro que va a ser más grande que la casa de Salomón. Y no depende de ti. Yo me encargaré de eso. Estaré sacudiendo a las naciones». La gente va a traer dinero a este lugar. Así que se les anima a construir, aunque el templo anterior es más glorioso, pero él dice que en el futuro habrá gloria y habrá paz. Y yo pienso que eso es una ilusión mesiánica: Voy a conceder la paz en este lugar.

El tercer mensaje es algo gracioso. Dice que:

  • si un sacerdote va a recoger un trozo de carne que alguien ofreció como ofrenda, y el sacerdote toma un poco, coge su paño, lo envuelve y lleva esa carne dedicada a casa, ¿todo lo que toca esa carne dedicada se convierte en santo, se convierte en dedicado? Si la pones en una mesa, ¿está la mesa dedicada? No, la dedicación no se transfiere
  • Pero si tienes algo impuro y toca la mesa, ¿se transfiere? Sí. Si no eres una persona limpia, todo lo que tocas se vuelve impuro. 

Así que la contaminación se transfiere mucho más fácilmente que la santidad. ¿Y cuál es el punto?

Está en el contexto de la construcción del templo. Creo que lo que el esta diciendo aqui es, «Escucha, no pienses que porque has trabajado en el templo santo eso va a hacer que todos ustedes sean santos. No es así como funciona. De hecho, si ustedes se contaminan y no me obedecen podrían terminar haciendo este lugar santo impío». Así que la santidad no es algo material. No es algo que puedas hacer solo exteriormente, si tu corazón no esta ahi. Así que creo que él está hablando de como debes obedecer con tu corazón, y el regresa y habla de cómo las maldiciones traen malas cosechas y las bendiciones vendrán cuando el templo sea reconstruido, y se hagan sacrificios apropiados.

Uno no tiende a volverse santo y justo en la santificacion facilmente. Puedes volverte malvado, cruel y contaminado muy facilmente. Muy fácil. Tenemos una tendencia natural hacia eso. Asi que el le esta diciendo a la gente que no piensen, «Oh, ahora que hemos construido el templo, estamos bien. Estamos bien.» Es una precaución.

Y luego el cuarto mensaje. Cuando se dirige a Zorobabel, Zorobabel como el descendiente del rey que ha sido maldecido, y sin embargo ahora ha regresado y ha sido obediente. Él ha regresado y Dios le dice, «la palabra del Señor, habla a Zorobabel, voy a sacudir los cielos y la tierra y derribar el trono de los reinos. Voy a destruir la fuerza de esos reinos, derrocar carros. A todos. En aquel día dice el Señor de los ejércitos: Te tomaré a ti, Zorobabel, siervo mío, y te pondré como anillo de sello, porque yo te he elegido.»

Me parece que, lo que está diciendo aquí es, aunque Zorobabel es descendiente, Jeremías 22:24-27, del rey Joaquín

Pero recuerda, dijo ninguno de tus descendientes gobernará jamás en el trono. Y ninguno de sus hijos gobernó en el trono. Su tío, Sofonías gobernó en el trono. Y ninguno de sus hijos gobernará. 

Pero ahora creo que esa maldición se aborda. Uno de sus descendientes fue fiel al Señor: Zorobabel. Y así una vez más Dios dice «Voy a traer un Rey, un Ungido, y Zorobabel, debido a tu obediencia serás como un anillo de sello. Tú me representas»

En la genealogía de nuestro Señor Jesucristo, Zorobabel está en ella.

¿Llegó Zorobabel a ser rey? No, no llegó. Pero su hijo, hijo, hijo, su nieto llegará a ser rey. El Rey Jesús. Y así una vez más tienes en este libro aquí, a pesar de que había regresado y la gente no estaba siendo bendecida, llegan a ser bendecidos si obedecían, a pesar de que su bisabuelo creo que fue, había sido desobediente, y sus hijos no llegaron a gobernar, Zorobabel. 

La obediencia al mandato del Señor por parte de Su pueblo permite que la presencia de Dios y la bendición asociada existan en medio de ellos. Zorobabel dice: «Bueno, yo no voy a llegar a ser rey, pero lo que he hecho va a permitir que uno de mis descendientes sea rey. Esta gente dijo, construimos el templo. No parece gran cosa, pero porque hemos obedecido, este templo será glorioso y aquí se ofrecerá la paz”

Tú y yo tendemos a vivir para nosotros mismos y para nuestra generación. Mucha gente no planta árboles, porque no va a disfrutar de la sombra. Tú plantas árboles para que tus nietos puedan disfrutar de la sombra.

Dices: «Bueno, si soy obediente al Señor, puede que no salga adelante en este mundo». Estás siendo obediente al Señor por tus hijos y tus nietos, porque, cuando somos obedientes la presencia de Dios está con nosotros, y bendiciones asociadas creo que van a venir.


Publicado

en

por

Etiquetas: